15/8/2026 · Personal · 6 min de lectura

Época de cambios

Un mes de cambios: mi salto de Windows 11 a CachyOS, el desarrollo de AVILON y Repofy, mi aportación a la comunidad y mi nueva mesa elevable.

Incluso antes de mudarme a mi nueva casa ya tenía bastante claro que quería hacer cambios. Algunos serían pequeños y casi pasarían desapercibidos; otros, en cambio, me llevarían días e incluso semanas.

Lo curioso es que algunos de esos cambios comenzaron incluso antes de que naciera El Rincón del Caos.

Uno de ellos fue dar el salto definitivo de Windows 11 a Linux, concretamente a CachyOS.

Mi cambio de Windows 11 a CachyOS

De Windows 11 a CachyOS

Sinceramente, al principio pensaba que el cambio no iba a ser tan grande.

Ya había utilizado Linux años atrás y había probado diferentes distribuciones. En aquella época, sin embargo, nunca terminé de sentirme cómodo. Siempre había algo que configurar, algún problema que solucionar o alguna tarde entera perdida intentando conseguir que algo funcionara como yo quería.

Así que cuando decidí volver a Linux, tenía bastante claro lo que me esperaba.

O eso pensaba.

Una excusa llamada AVILON

Como algunos ya sabréis, soy el creador de AVILON, un proyecto al que he dedicado muchísimo tiempo.

Después de aproximadamente dos años de desarrollo conseguí terminar la versión para Windows. Fue un proyecto que me exigió muchísimo trabajo y, cuando finalmente lo terminé, decidí tomarme un año de descanso antes de volver a meterme de lleno en él.

Pero había algo que tenía pendiente.

Aunque AVILON funcionaba en Windows, mi intención siempre había sido darle soporte también en Linux.

Y hace aproximadamente un mes decidí que había llegado el momento de terminar lo que había empezado.

Así que, de alguna manera, AVILON terminó convirtiéndose en la excusa perfecta para hacer algo que llevaba tiempo planteándome: pasarme definitivamente a Linux.

Volver a aprender Linux

Los primeros días con CachyOS me trajeron algunos recuerdos.

Me acordaba de aquellas épocas en las que podía pasar horas intentando configurar algo, buscando soluciones o simplemente intentando que el sistema hiciera exactamente lo que yo quería.

Y sí, durante los primeros días volví a tener algunos de esos momentos.

Pero poco a poco ocurrió algo que no esperaba.

Empecé a sentirme cómodo.

Con el paso de los días me di cuenta de que Linux había avanzado muchísimo desde la última vez que lo utilicé.

Y, sobre todo, me di cuenta de algo bastante curioso: dejé de echar de menos Windows.

De hecho, llegó a ocurrir algo que me hizo pensar bastante.

Tenía un problema en AVILON cuando lo ejecutaba en Windows. Después de trabajar con el proyecto en Linux, ese problema desapareció simplemente por estar utilizando Linux.

No fue algo que esperase encontrar al cambiar de sistema operativo.

Ahora ha pasado prácticamente un mes desde que estoy utilizando CachyOS y puedo decir que me siento mucho más cómodo que antes.

Eso no significa que todo haya sido perfecto.

He tenido problemas. Algunos bastante molestos, como ciertos problemas con el ratón que tuve que solucionar.

Pero al final creo que la clave está precisamente ahí: no se trata de utilizar el sistema que menos problemas tiene, sino aquel en el que tú te sientes más cómodo trabajando.

Y, actualmente, ese lugar para mí es Linux.

De usuario a aportar a la comunidad

Otra de las cosas que no esperaba cuando hice este cambio era terminar aportando mi pequeño granito de arena a la comunidad.

Por ejemplo, he empezado a publicar reportes en ProtonDB.

Algunos de ellos han servido para que otras personas puedan solucionar problemas con determinados juegos y conseguir que funcionen correctamente en Linux.

Y aunque pueda parecer algo pequeño, para mí tiene bastante valor.

Pero hubo otra cosa que me llevó un poco más lejos.

Me di cuenta de que muchas personas que están empezando con Linux, especialmente usuarios nuevos, no se sienten demasiado cómodas utilizando la terminal para instalar programas.

Y puedo entenderlo perfectamente.

Cuando vienes de Windows, estás acostumbrado a buscar un programa, descargarlo y hacer clic en instalar. Llegar a Linux y encontrarte con comandos y terminales puede resultar bastante intimidante.

Por eso decidí crear Repofy.

Repofy es una aplicación con interfaz gráfica que permite buscar el programa que necesitas e instalarlo con un simple clic, sin tener que escribir comandos en la terminal.

Y precisamente por cosas como esta es por lo que me gusta crear software.

No solamente por programar.

Me gusta especialmente cuando algo que he creado puede ayudar a otra persona.

Y entonces llegó la mesa

Pero no todos los cambios de este último mes han tenido que ver con ordenadores.

También he cambiado la mesa desde la que trabajo.

Y sí, sé lo que probablemente estás pensando.

Una mesa no parece precisamente algo revolucionario.

Pero esta es especial para mí porque es mi primera mesa elevable.

Y sinceramente...

Creo que ya no puedo volver a una mesa "normal".

He descubierto un mundo completamente nuevo.

Hasta ahora, trabajar significaba sentarme en una silla delante del ordenador durante horas, escribir código, trabajar en mis proyectos y continuar hasta terminar lo que estuviera haciendo.

Ahora puedo simplemente pulsar un botón, elevar la mesa, estirar la espalda y seguir trabajando de pie.

Y parece una tontería, pero cambia bastante la experiencia.

No se trata solamente de estar sentado delante de un ordenador.

Ahora puedo cambiar de posición durante el trabajo y seguir programando, escribiendo o haciendo cualquier otra tarea sin tener que abandonar mi escritorio.

Después de probarlo durante este último mes, tengo bastante claro que ha sido una de esas compras que no sabía cuánto necesitaba hasta que la tuve.

Un mes de cambios

En definitiva, ha sido un mes bastante intenso.

Un mes en el que he cambiado de sistema operativo, he tenido que adaptarme a una nueva forma de trabajar, he vuelto a meterme de lleno con AVILON para preparar su soporte para Linux y, casi sin darme cuenta, he terminado descubriendo un lugar del que ahora mismo no me quiero ir.

También he empezado a aportar a la comunidad, he creado Repofy pensando especialmente en quienes están empezando con Linux y he descubierto que trabajar de pie puede ser bastante más cómodo de lo que imaginaba.

Han sido muchos cambios.

Algunos importantes y otros pequeños.

Pero todos forman parte de una misma etapa.

Y quizá eso sea precisamente lo que representa este mes para mí:

una época de cambios.

Y quién sabe qué será lo siguiente.

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